Geopolítica, recursos y tecnología: el nuevo tablero donde se juega la competitividad alimentaria

IDE entrevista a Sergi Fabregat – director de la feria Food 4 Future – ExpoFoodTech – quién expondrá como la geopolítica, los recursos y la tecnología son elementos fundamentales para mantener la autonomía productiva o despender de terceros para el suministros alimentario de Europa.

    1/ En un contexto donde la geopolítica alimentaria gana peso a nivel global, ¿Cómo se está percibiendo desde Pick&Pack y Expo Foodtech el papel estratégico que hoy juegan recursos como el agua, los fertilizantes y la tecnología agrícola en la seguridad alimentaria?

    La seguridad alimentaria ha dejado de depender únicamente de la capacidad productiva y hoy en día está vinculada también a la disponibilidad y gestión eficiente de recursos críticos como el agua, los fertilizantes, la energía o la tecnología aplicada al campo y a la industria. Producir alimentos ya no es solo una cuestión agrícola o industrial, sino también estratégica. La presión sobre los recursos naturales, el impacto del cambio climático, las tensiones geopolíticas y la concentración de determinados insumos están obligando a toda la cadena de valor a replantearse cómo producir más y mejor, con menos recursos y con mayor capacidad de anticipación.

    Esta situación obliga a repensar el modelo productivo europeo. La industria necesita ser más eficiente en el uso de recursos y menos dependiente de terceros mercados, especialmente en un escenario de creciente presión climática y tensiones internacionales. Por ello, en Expo FoodTech y Pick&Pack for Food Industry ponemos el foco en tecnologías como la automatización, la inteligencia artificial o la analítica avanzada, soluciones clave para garantizar la producción alimentaria, la competitividad de la industria y su autonomía.

      2/ La seguridad alimentaria empieza a equipararse a la energética en importancia, ¿crees que los gobiernos y el sector productivo son ya conscientes de este cambio o aún falta una visión más estratégica a largo plazo?

      Se está produciendo un cambio de mentalidad, pero todavía no a la velocidad que exige el contexto. Necesitamos una visión más estratégica, coordinada y a largo plazo. Durante años, la seguridad alimentaria se ha dado por garantizada en Europa, pero los últimos acontecimientos han demostrado que la cadena de suministro es mucho más vulnerable de lo que pensábamos, y que la alimentación también es un asunto estratégico y de soberanía.

      Desde el sector productivo vemos que las empresas están invirtiendo en automatización, digitalización, trazabilidad y sostenibilidad para ganar eficiencia y reducir riesgos. Pero es necesario que esta transformación vaya acompañada de políticas públicas que impulsen la innovación, faciliten la inversión tecnológica y refuercen la competitividad de los productores locales. La seguridad alimentaria no puede abordarse solo desde la urgencia, sino desde una hoja de ruta compartida entre administraciones, empresas, centros tecnológicos y toda la cadena de valor.

      3/ La fuerte dependencia de potencias como China y la concentración de insumos en pocas manos están tensionando los mercados. ¿Qué riesgos concretos supone esto para Europa y para los productores locales?

      El principal riesgo es la pérdida de autonomía y la capacidad de reacción. Cuando una parte importante de los insumos, tecnologías, materias primas o componentes clave depende de pocos mercados o de actores muy concentrados, cualquier disrupción puede tener un impacto directo en los costes, los márgenes, la disponibilidad de productos y la estabilidad de toda la cadena.

      Para Europa, esto supone un reto muy relevante en términos de competitividad y seguridad alimentaria. Si dependemos en exceso de terceros países para fertilizantes, componentes tecnológicos, materias primas o determinados materiales de packaging, estamos más expuestos a tensiones comerciales, restricciones de suministro, subidas de precios o decisiones geopolíticas que escapan al control del sector. Para los productores locales, el impacto es todavía más directo. La volatilidad de costes reduce márgenes, dificulta la planificación y puede limitar la capacidad de inversión. Por eso es tan importante avanzar hacia una cadena más diversificada, más trazable y más conectada, donde la tecnología permita anticipar riesgos, optimizar recursos y tomar decisiones basadas en datos. El objetivo debe de ser construir una mayor resiliencia y para ello Europa debe reforzar su capacidad industrial, diversificar proveedores, impulsar la innovación local y apostar por modelos productivos más eficientes y sostenibles.

      4. Los conflictos internacionales están impactando directamente en los precios y la disponibilidad de alimentos, ¿qué estrategias se están debatiendo en el entorno de Pick&Pack y Expo Foodtech para reducir esa vulnerabilidad de las cadenas alimentarias?

      La clave pasa por hacer que las cadenas alimentarias sean más flexibles y capaces de anticiparse a disrupciones. La volatilidad actual demuestra que depender de otros mercados o de rutas logísticas concretas supone un riesgo elevado, por lo que la resiliencia se ha convertido en una prioridad.

      Por eso, una de las grandes conversaciones y debates que tendremos en Expo FoodTech 2026 es como hacer frente a la inestabilidad geopolítica actual de la mano de CEOs y directivos de grandes compañías alimentarias. Entre las principales líneas de trabajo del sector está la digitalización de toda la cadena de valor. Tecnologías como la inteligencia artificial, el big data, el blockchain o el IIoT permiten tener más visibilidad sobre lo que ocurre en planta, en la logística, en el suministro y en la demanda. Contar con datos en tiempo real, trazabilidad y sistemas predictivos permite reaccionar antes a cambios en precios, disponibilidad o demanda. Además, se está impulsando la automatización, la producción más localizada y modelos de sostenibilidad que ayuden a reducir dependencia energética y de materias primas externas. La clave es construir una cadena menos expuesta a factores geopolíticos y más preparada para responder a la incertidumbre.

      5/ Ante este escenario global tan cambiante, ¿hasta qué punto la diversificación de proveedores, la innovación tecnológica y la sostenibilidad pueden convertirse en la clave para garantizar la resiliencia del sistema alimentario europeo?

      Creo que son tres palancas absolutamente esenciales y, además, deben abordarse de forma conjunta. La diversificación de proveedores permite reducir dependencias y ganar margen de maniobra ante disrupciones. La innovación tecnológica contribuye a producir mejor, con más eficiencia, más trazabilidad y mayor capacidad de anticipación. Y la sostenibilidad ayuda a reducir la presión sobre los recursos y a construir modelos productivos más sólidos a largo plazo.

      La resiliencia ya no es solo como una capacidad defensiva, también es una ventaja competitiva. Europa tiene una gran oportunidad para reforzar su seguridad alimentaria y liderar la transformación global del sector. Pero para lograrlo necesita acelerar la adopción de tecnologías avanzadas, impulsar modelos de innovación abierta, reforzar la colaboración entre empresas, startups y centros tecnológicos, y apostar por una industria alimentaria más eficiente, más digital y, en consecuencia, más sostenible.

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