Juan Tomás (AIMPLAS): su ponencia sobre nuevos modelos de reutilización de envases plásticos

1/ Háblanos sobre tu trayectoria profesional como Doctor en Ingeniería de procesos alimentarios.

 

 

Formado como ingeniero agrónomo especializado en la industria agroalimentaria, empecé mi trayectoria profesional como investigador en la Universitat Politècnica de València, analizando y modelizando distintos procesos industriales agroalimentarios y desarrollando nuevos sensores, que fueron los temas de mi tesis doctoral.

 

 

Una vez acabada esa etapa, trabajé como consultor para proyectos I+D+i y de inversión, donde pude mantener un contacto muy cercano con distintas industrias y organismos de la administración.

 

 

Actualmente, en línea con una trayectoria enfocada a la ingeniería y los procesos industriales, me dedico desde AIMPLAS a impulsar proyectos I+D+i de packaging, especialmente los que tienen que ver con el envase inyectado (rígido).

 

 

2/ ¿Por qué crees que la reutilización de envases plásticos es cada vez más importante?

 

 

La industria del packaging se encuentra en un momento histórico. La escasez de recursos y la presión regulatoria han llevado al sector a introducir criterios de sostenibilidad necesarios para su subsistencia a largo plazo. En este cambio de tendencia, es vital no confundir términos: la mejor gestión de residuos es, por definición, la que no genera residuos. Aunque el reciclaje es muy importante y un pilar fundamental para alcanzar los objetivos de economía circular, es un proceso que consume recursos y conlleva una degradación inevitable de las propiedades del material. Si desde la concepción de un envase se tiene en cuenta una reutilización real, se reducen los residuos de forma considerable y se retrasa el reciclado hasta que no cumpla su función.

 

 

Sin embargo, el sector debe afrontar un debate: aunque la reutilización de por sí es un concepto interesante y que ayuda a reducir el impacto ambiental, no se puede caer en el “greenwashing”. Algunos productos, como cubiertos o recipientes de plástico, se comercializan bajo la etiqueta de «reutilizables» con el único fin de sortear prohibiciones legislativas, sin que exista detrás un sistema que garantice su reutilización real. Si un cubierto diseñado para durar cien ciclos acaba en la basura tras el primer uso, su huella ambiental es significativamente mayor que la de su predecesor de un solo uso. La etiqueta «reutilizable» no debe ser un adjetivo vacío, sino un sistema respaldado por una infraestructura real.

 

 

Para que la reutilización sea efectiva y sostenible, debe ser trazable. Una reutilización real exige sistemas de seguimiento (vía QR, RFID o IoT) que permitan monitorizar el número de ciclos de cada unidad. Solo mediante la trazabilidad podemos asegurar que el envase cumple el ciclo de vida necesario para amortizar su impacto ambiental y garantizar la seguridad alimentaria o la higiene del proceso. Sin datos que confirmen que el círculo se cierra, la reutilización, aunque útil, pierde una parte importante de su efectividad. Las empresas que se situarán a la vanguardia del sector serán las que lideren la implementación de sistemas logísticos capaces de recuperar, sanear y reintroducir estos envases en el mercado con absoluta transparencia.

 

 

3/ ¿Cómo se ha conseguido aumentar la tasa de reciclaje de envases plásticos?

 

 

El aumento en las tasas de reciclaje de envases plásticos es el resultado de una convergencia entre la innovación técnica, el rediseño desde la concepción de un envase y un marco regulatorio que ha transformado el residuo en un recurso con valor. Este avance ha sido fruto de:

 

 

a) Ecodiseño

 

 

Uno de los factores ha sido la adopción de criterios de diseño para el reciclaje. La industria ha pasado de estructuras multicapa complejas a soluciones monomateriales (principalmente PE, PP o PET), lo que simplifica el procesamiento en planta. La reducción de pigmentos oscuros (que dificultaban la detección óptica), la sustitución de adhesivos permanentes por otros hidrosolubles y la integración de tapones solidarios han permitido que una mayor fracción de los envases que entran en el flujo de residuos sea efectivamente reciclable.

 

 

b) Mejoras de clasificación

 

 

La eficiencia en las plantas de tratamiento ha dado un salto gracias a la automatización avanzada. La implementación de sensores de espectroscopia de infrarrojo cercano (NIR) permite identificar polímeros muy rápido, incluso cuando están contaminados o mezclados. Además, recientemente, la integración de la Inteligencia Artificial en los sistemas de clasificación ha permitido afinar el triaje, incrementando la pureza del material resultante.

 

 

c) Reciclaje químico como tecnología complementaria

 

 

Mientras que el reciclaje mecánico sigue siendo la opción más eficiente energéticamente para flujos limpios, el reciclaje químico se ha consolidado como el complemento necesario para las fracciones más complejas. Esta tecnología permite descomponer los polímeros en sus monómeros originales, eliminando impurezas y colorantes que el proceso mecánico no puede gestionar. Esto ha sido clave para reintroducir plásticos reciclados en aplicaciones exigentes, como el sector cosmético o el contacto alimentario, donde la seguridad y las prestaciones finales son críticas.

 

 

Esta mejora de la tecnología ha sido impulsada por un entorno legislativo y el aumento de rentabilidad que conlleva. Instrumentos como el Impuesto al plástico no reutilizable y los contenidos mínimos de reciclado impuestos por el Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR) de la UE han creado una demanda que permitirá seguir madurando estas tecnologías. Al existir una obligación legal de incorporar un porcentaje de reciclado en los nuevos envases, el mercado de materiales recuperados ha ganado la estabilidad necesaria para que las empresas inviertan en infraestructuras de gran escala.

 

 

4/ ¿En qué consisten los modelos de negocio Reloop y Buddiepack de los que hablarás en tu ponencia?

 

 

En Europa, en los últimos años, los mayores avances se han centrado principalmente en el reciclaje, siendo limitadas las soluciones que se encuentra de envase reutilizable. Sin embargo, la reutilización en comparación con el reciclaje y con el compostaje, conserva más el valor intrínseco del producto en términos de energía, materiales, mano de obra y capital.

 

 

A través de una reutilización real, asegurada por un sistema de trazabilidad, los envases se encuentran dentro de un circuito que mantenga la seguridad y la calidad de los productos envasados. Según el tipo de producto, podemos encontrar dos modelos de circuitos:

 

 

    • Modelo de circuito abierto
      • Comercialización de productos de recarga que mantienen la seguridad del producto evitando la contaminación de este.

        • Rellenado en el punto de venta, adecuado para productos con menor riesgo como son los productos de detergencia y de productos de higiene personal.

 

 

 

    • Modelo de circuito cerrado: comercialización de productos en envases reutilizables a través de circuitos cerrados donde controlar la trazabilidad, higienización y/o gestión de residuos.

 

 

 

 

 

5/ ¿En qué sectores está especializado cada uno?

 

 

El modelo de recarga ya es conocido en el caso de envases del sector de la cosmética, higiene y cuidado personal, pudiéndose ver en el mercado champús, cremas, perfumes y productos de maquillaje rellenables o recargables.

 

 

El modelo basado en el rellenado en el punto de venta se puede ver implementado fuera de España, en países como Alemania, donde el envase es identificado en la estación de rellenado del punto de venta y se produce el rellenado con la cantidad exacta de producto dependiendo del tipo y volumen del envase en cada caso.

 

 

El modelo de circuito cerrado hasta ahora se ha implementado en aplicaciones muy concretas, como es el caso de bidones utilizados en una amplia variedad de actividades industriales, y de los grandes recipientes para mercancías a granel (GRG), empleados por las industrias alimentaria y química, especialmente desarrollados para responder a las necesidades de transporte y almacenamiento de productos líquidos, así como para proporcionar un vaciado óptimo de los productos envasados.

 

 

6/ ¿Qué retos plantean estos modelos de negocio?

 

 

Hacer llegar estos sistemas de reutilización al consumidor medio con productos de consumo masivo conlleva retos que estamos actualmente trabajando en superar.

 

 

Falta de aceptación: Los principales retos de estos modelos de negocio se deben a que los sistemas de envase reutilizable todavía no están plenamente extendidos y requieren un cambio importante respecto al envase de un solo uso. Por un lado, muchos consumidores siguen prefiriendo el single-use packaging, ya que es una solución más rápida, cómoda y conocida. Por ello, para implantar sistemas de reutilización suele ser necesario diseñar mecanismos de incentivo (depósito, descuentos, recompensas, etc.) que aseguren la participación del usuario.

 

 

Problemas logísticos: Es fundamental garantizar la operación real del envase en cada punto de distribución, donde deben gestionarse aspectos como el precio de venta, la logística, el mantenimiento, la reposición y tareas adicionales que a menudo no se consideran desde el inicio. En este sentido, los supermercados señalan también limitaciones prácticas, ya que estas soluciones pueden requerir más espacio en tienda y aumentar el tiempo de compra del cliente.

 

 

Lavado industrial: en aplicaciones de alimentación con retorno en circuito cerrado, uno de los elementos más complejos y costosos es la limpieza post-uso antes de reintroducir el envase en el sistema. Los procesos de lavado industrial suelen implicar condiciones térmicas y mecánicas que pueden comprometer la estabilidad dimensional y el acabado superficial del envase, evidenciando desgaste con el número de ciclos.

 

 

7/ ¿Qué ventajas competitivas supone para las empresas que decidan aplicarlo?

 

 

Adoptar sistemas de reutilización real y trazada no es solo un ejercicio de responsabilidad corporativa, es una apuesta por un modelo de negocio que transforma el envase clásico en un activo estratégico.

 

 

Primero, una de las mayores ventajas es la estabilidad de costes. Al operar con un sistema de ciclo cerrado, la empresa reduce su exposición a la volatilidad de los precios de los materiales y a las crisis de suministro global. El envase deja de ser un gasto recurrente (comprar y tirar) para convertirse en un activo de la compañía que se amortiza con cada ciclo. Además, aunque la inversión inicial es mayor, el coste por uso disminuye drásticamente a medida que aumenta el número de ciclos.

 

 

Segundo, el posicionamiento por transparencia y fidelización. Crear un entorno donde el consumidor pueda comprobar los beneficios al impacto ambiental que están generando sus acciones genera valor de marca. Asimismo, los sistemas de depósito y retorno crean un vínculo con el cliente, incentivando volver al interaccionar con la marca.

 

 

Tercero, la trazabilidad (QR, RFID o tecnología NFC) convierte al envase en un sensor inteligente. La ventaja competitiva en este aspecto se puede ver en los datos obtenidos de esa trazabilidad, a partir de los cuales se puede analizar, evaluar y optimizar el propio sistema de reutilización, lo que no permite el envase simple.

 

 

Por último, las empresas que implementen la trazabilidad se están adelantando a las exigencias del Reglamento Europeo de Envases (PPWR) y la previsible implantación del Pasaporte Digital de Producto. La legislación contempla que los sistemas de reutilización certificados reducen el pago de impuestos al plástico no reutilizable.

 

 

8/ Juan Tomás, dinos algún detalle sobre por qué los profesionales del sector no deberían perderse tu ponencia. (Lugar y hora)

 

 

La implantación de sistemas de reutilización real con trazabilidad supone un cambio de concepto del envase, que evoluciona a un activo de la empresa. Comprender las tecnologías que posibilitan esta evolución es necesario para cualquier empresa del sector que quiera posicionarse o continuar a la vanguardia.

 

 

Ampliaremos estos y otros temas en la ponencia en MeetingPack 2026 el día 22 de abril a las 12:10 horas.

 

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