Despedida

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Abordo este último editorial de la revista IDE, decana del sector del envase y embalaje en España, con un sabor agridulce, mezcla de alegría y pesar. El motivo de ello es que quien suscribe, Eloy Maestre Avilés, que ha trabajado al frente de su redacción durante más de una década, lo deja. Este es mi último número, la jubilación me espera.

Decir jubilación es decir alegría. En primer lugar porque he llegado vivo a ella, cosa que no todos consiguen, y en segundo porque este merecido descanso llega tras una larga tarea laboral. En lo que me reste de vida me he propuesto seguir manteniendo una actitud física e intelectualmente activa, y resistir hasta el último hálito en las mejores condiciones físicas, de ahí mi contento.

Incluye también mi jubilación un cierto sentimiento de pesar por los amigos que dejo en el sector y entonaré por ellos el tango famoso: adiós muchachos compañeros de mi vida, farra querida de aquellos tiempos, me toca a mí hoy emprender la retirada, debo alejarme de mi buena muchachada… Espero que nadie me considere su enemigo, pues a nadie hice mal, al menos conscientemente.

Odamos paso franco a la juventud o ellos nos empujarán y se harán un hueco por las bravas. Yo nunca he sufrido el menor temor a dar paso a la juventud, es lo natural para los viejos y no me gusta que me empujen, por eso no quiero alargar el momento de mi jubilación alegando que estoy en buenas condiciones físicas, aunque sea así, y dejo mi puesto sin demora para quien lo quiera tomar.

Sería ingrato de mi parte no agradecer a la dirección de IDE su apoyo y comprensión durante los años que hemos trabajado juntos por conseguir que nuestra amada revista sea un referente ineludible del envase y embalaje en España, con una larga y fructífera historia en su haber. Desde aquí gracias a todos, los de casa y los de fuera, mi gratitud siempre será eterna. Adiós y buena suerte.

Eloy Maestre Avilés