Innovación ante todo

Innovación ante todo

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Innovar parece un término gastado por exceso de uso, pero su vigencia se mantiene por su absoluta necesidad en todo tiempo, resaltada en épocas de crisis como la que padecemos actualmente. Hay que innovar para salir adelante, innovar para lograr nuevos envases, maquinarias y servicios y con ellos, mayor cuota de mercado, para distinguirnos de la competencia, para reafirmar la imagen de marca, para encontrar nuevas formas de publicitar nuestros servicios, productos y maquinarias, tanto en la red Internet como en las revistas impresas, siempre vigentes y actuales.
Se discute si el soporte papel se mantendrá con el tiempo o desaparecerá, aunque yo creo que seguirá con nosotros toda la vida. Los agoreros pronosticaron un día el fin del papel en las oficinas y ahí sigue, tan terne, cada día con mayor consumo. En cuanto a los libros, revistas y diarios impresos mantienen esplendoroso su horizonte de futuro. La comodidad de llevarlos con nosotros a cualquier lugar y poder tocarlos, consultarlos y revisarlos en todo momento no tiene parangón y competir con el papel resulta imposible.
Pero no puede minimizarse la aparición del fenómeno universal de Internet, que en sí mismo es la innovación pura. Pese a la resistencia inicial de las empresas a cualquier cambio, en apenas una década han ido creando sus páginas web y en la actualidad cuentan con correos electrónicos como algo natural en su inmensa mayoría. Por esta vía se informan de las ofertas y poco a poco van realizando negocios, informándose, comprando y vendiendo, sin necesidad de presencia física de vendedores en los lugares más alejados e inaccesibles de la Tierra. Internet ha llegado para quedarse, igual que el papel impreso lo hizo en su día.

Eloy Maestre Avilés