La educación ambiental debería tener más presencia en las aulas

La educación ambiental debería tener más presencia en las aulas

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  • Según un estudio sobre educación ambiental realizado por Magisnet para Naturaliza, el proyecto de educación ambiental de Ecoembes, los profesores confirman el creciente interés por esta materia, pero al mismo tiempo la falta de formación y de recursos para impartirla.
  • El estudio señala que el alumnado siente especial interés y motivación por el medioambiente y la solidaridad, por encima de otras áreas.

La educación, como elemento que impulsa el desarrollo de las personas, ha de adaptarse a los cambios sociales a fin de ir en línea con las necesidades, tanto de docentes, como del alumnado en general. A raíz de esta premisa, el grupo Magisnet para Naturaliza, el proyecto de educación ambiental de Ecoembes, ha llevado a cabo un estudio con 349 docentes de centros públicos, privados y concertados que imparten clases en 671 aulas a más de 18.000 alumnos de todo el país. El objetivo de este estudio es acercarse a la visión que tienen los docentes sobre el estado y la importancia de la educación ambiental en los centros educativos en España.

Pese a no estar incorporada como asignatura en los planes educativos, la educación ambiental empieza a ser, cada vez más, una demanda social a la que los colegios están comenzando a dar respuesta con distintas iniciativas encaminadas a generar una cultura ambiental y ciudadanos concienciados con la importancia del cuidado de nuestro planeta.

Así lo demuestran los resultados de la encuesta, que señala que para el 91% de los profesores la educación ambiental debería aparecer como una de las competencias clave dentro de las leyes de educación como respuesta a las necesidades de la sociedad actual. Entre las razones que aportan destacan la importancia que va a tener en el futuro y el creciente interés de los alumnos. Dentro de la variedad de temas que interesan y motivan a los estudiantes a lo largo de sus etapas educativas, el medioambiente ocupa, en base a la encuesta, uno de los lugares principales, de la mano de la solidaridad. Estos valores son, precisamente, los que representan una tendencia en alza en los últimos estudios sociológicos, ya que el medioambiente se vincula con el bienestar de todos los seres vivos.

Este hecho no se corresponde con la escasa presencia que tiene la educación ambiental en el currículo escolar, cuya valoración aparece con un 2,57 sobre 5 en el estudio. Para lograr esta mayor presencia en el currículo escolar, el 73% de los docentes encuestados considera que la educación ambiental debería impartirse de manera transversal en las aulas, frente al 17% que opina que debe ser una asignatura concreta. En lo que sí coinciden todos es en que la apuesta por la educación ambiental debe contar con el respaldo del centro y la implicación de toda la comunidad educativa, ya que se debe romper con el modelo del esfuerzo personal de un único profesor o profesora para que los proyectos de educación ambiental funcionen.

Más formación y recursos

La peor puntuación que se recoge en el estudio es la valoración de los docentes a su propia formación en temas ambientales. A pesar de su motivación y capacidad de iniciativa, los docentes españoles creen que no cuentan con la suficiente formación para poder impartir determinados conceptos y temas relacionados con el medioambiente. Para ello, reclaman poder acceder a una formación específica y recursos para trabajar la educación ambiental con su alumnado.

Por otro lado, consideran escasos los recursos didácticos de los que disponen para impartir este contenido en el aula, valorando con un 2,84 sobre 5 la cantidad y la accesibilidad a los mismos. Esta valoración varía entre las diferentes etapas educativas, recibiendo una puntuación más baja en educación infantil y primaria frente a educación secundaria y bachillerato.

Innovación educativa y contacto con la naturaleza

Los docentes ven como primordial (4,5 sobre 5) la posibilidad de incluir actividades al aire libre para potenciar la sensibilidad de los estudiantes por el cuidado de la naturaleza y, así, completar la formación de una manera más experiencial.

Además, la mayoría de los encuestados afirman que las metodologías más idóneas para impartir educación ambiental se corresponden con técnicas innovadoras y participativas, un modelo que se corresponde y complementa con las actuales posibilidades tecnológicas. Estos métodos participativos se están extendiendo, cada vez más, a todas las etapas educativas. La educación ambiental se percibe como una materia idónea para aprender con estos métodos porque promueven el trabajo en equipo, la solidaridad, el pensamiento crítico, la horizontalidad… valores que no pueden separarse de las competencias académicas.

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