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Pérdida de competitividad en envase y embalaje por el alto coste de la energía

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Por Javier Díaz, Responsable del área de Consultoría de Energía en Ayming

Superar el reto energético para ser más competitivos

Cada día, toneladas de productos de todo tipo, desde alimentos, pasando por máquinas, electrodomésticos, medicamentos, y un largo etcétera, llegan a nuestras manos en un envase o embalaje. No nos paramos a pensar en su función, ni tampoco en que para su fabricación se emplea un consumo de energía importante. El cartón, la madera, el vidrio y sobre todo los plásticos, son los materiales empleados hoy día de forma habitual. Implícito a los requisitos funcionales que se les exige, nos topamos con dos importantes cuestiones: qué peso tiene en la Industria los costes del envase y el embalaje, y cómo ello repercute en la competitividad del sector.

De todos es conocido que el ascenso de precios de la energía está pasando factura en nuestro país a la Industria en general y a la electro-intensiva en particular. La coyuntura tampoco acompaña, ya que para 2019 se prevé una tendencia similar. La industria del envase y embalaje no ha podido además trasladar al precio de venta de los productos finales, el incremento de los costes de la energía, por lo que se encuentra en posición de desventaja respecto a competidores de su entorno, como Alemania, Francia o Italia. Compiten en condiciones desiguales en los mercados internacionales, y aunque para superar este hándicap intenten poner en práctica medidas relacionadas con la productividad y la innovación, el problema sin duda es de mayor alcance.

Profesionalización de la Compra de Energía

Si el ratio del gasto energético viene incrementándose sobre los gastos de explotación, ¿cómo podrían entonces las empresas del sector del envase y embalaje mejorar su competitividad gestionando su gasto en energía? Una de las estrategias de mejora que pueden poner en marcha es la profesionalización de la Compra de Energía y la gestión del riesgo asociado. Ello les permitiría disponer de información más actualizada sobre la situación de los mercados y las posibles oportunidades de compra que se presenten a través de políticas comerciales por debajo del mercado.

Conseguir ahorrar en el coste de la energía es su objetivo, y con apoyo de la Consultoría de Energía, pueden disminuir su factura energética entre un 3% y 8%. La complejidad de los mercados de la energía y los diferentes productos existentes, hacen aconsejable que las empresas del sector cuenten para ello con apoyo externo, si quieren tomar las mejores decisiones. El sector del envase y embalaje va a tener que tomar nota de esta opción para seguir siendo competitivo.

Son muy pocas las empresas del sector que cuentan con profesionales experimentados y con los conocimientos suficientes como para acertar en su elección del momento de compra de energía. Respecto a cuándo comprar, de todos es conocida la variabilidad diaria en los precios de la electricidad y el gas natural, al estar referenciados a mercados dinámicos. Además, existen múltiples mercados diarios y de futuros para la electricidad (Omip, OMIE, OTC) y para el gas natural (Brent, MIBGAS, TTF, NBP, etc.). El seguimiento permanente de sus políticas comerciales es prácticamente imposible en el día a día de cualquier empresa.

La elección del momento de compra

La elección del momento de compra es también una decisión estratégica, ya que la cotización de la energía puede variar más de un 20% para un periodo. Y si compramos en el mercado de futuros, éste no se rige por patrones estacionales, con lo que debe realizarse una monitorización continua del mercado.

En cuanto a qué producto contratar, en un mercado energético maduro como es el español, las comercializadoras ofrecen un portfolio muy extenso de modalidades de contrato y producto, con diferencias significativas entre ofertas para una misma modalidad de precio (sobre todo indexados, multiclicks o accesos directos al mercado), pudiendo suponer un importante impacto económico si no se está familiarizado con ello. Así, la elección correcta de un producto puede generar ahorros superiores a los obtenidos durante el proceso de negociación.

La duración del contrato

Por último, tomar la decisión de la duración del contrato, pasa por un amplio conocimiento sobre la multitud de indicadores necesarios para determinar la situación de mercado, la valoración y seguimiento de los acontecimientos geopolíticos y su potencial impacto en los mercados de referencia, así como la elaboración de previsiones fundadas sobre la evolución de los precios. Variables todas ellas complejas. Disponer de la información adecuada durante el proceso de licitación, permite valorar las posibles duraciones de un contrato según la situación del mercado.

Vemos pues que mejorar la competitividad de las empresas del sector del envase y el embalaje en cuanto a las Compras de Energía, requiere una gestión activa y eficiente, valorando el riesgo de compra a través de la monitorización del mercado, ya que la oportunidad de compra puede presentarse en cualquier momento. Para que las empresas puedan ahorrar en el consumo de electricidad y gas natural en sus procesos de producción, es necesario pues que tengan respuesta a las preguntas mencionadas.

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