Un año después del cobro de las bolsas de plástico

Un año después del cobro de las bolsas de plástico

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Pedro Melgarejo

Pedro MelgarejoAimplas, el Instituto Tecnológico del Plástico, con sede en Valencia, nos ofrece su visión de la situación actual en España un año después de que las cadenas de supermercados españoles comenzaran a cobrar a sus clientes por las bolsas de plástico de la compra.

Hace tan solo un año
Los efectos, hoy día, del cobro desde hace un año de las bolsas de la compra por los supermercados españoles han sido radicales para los fabricantes y los consumidores. Hasta entonces, los principales establecimientos venían repartiendo de forma gratuita estas bolsas de plástico de un solo uso. El resultado era una frecuencia de uso de una bolsa por cada cinco euros de compra, según datos de Asucova (Asociación de Supermercados de la Comunidad Valenciana), que al año suponía 13.500 millones de bolsas, según datos de 2009 para el conjunto del país y 1.400 millones de euros en valor sólo en la Comunidad Valenciana.
Un año después de la puesta en marcha de esta medida, el impacto en los consumidores y en los fabricantes de bolsas de un solo uso ha sido evidente: cada comprador utiliza una bolsa por cada 15 ó 20 euros de compra. Según Asucova, la reducción del consumo de este tipo de bolsas ha sido del 80 por 100 de media, cifra en la que coinciden los principales fabricantes, y que evidencia un uso más racional de las bolsas, pero al mismo tiempo un importante descenso en las ventas para estos.
Hasta hace un año, España era el mayor productor de bolsas de un solo uso de la Unión Europea. Según datos facilitados por Anaip (Asociación Española de Industriales de Plásticos), un total de 350 empresas productoras componían el sector y daban empleo a 11.000 personas. Actualmente, las empresas que tenían mayor dependencia de las bolsas de un solo uso están buscando otras alternativas de negocio, aunque no todas se han podido abordar debido a las inversiones necesarias para ello.
En España, la Ley 22/2011 de 28 de julio de Residuos y Suelos Contaminados, establece un calendario para la sustitución progresiva de las bolsas de plástico de un solo uso no biodegradables hasta su total prohibición en 2018.

Resto del mundo
Fuera de España, la situación de las bolsas continúa siendo un motivo de discusión y debate en todo el mundo. En la Unión Europea se ha iniciado un proceso de reflexión sobre el consumo de bolsas de plástico de un solo uso y su impacto en el medio ambiente. Se van a analizar todas las opciones, incluso su posible prohibición en todos los países de la Unión Europea. Hasta el momento, cada país ha adoptado medidas diferentes que van desde el cobro de una tasa a los establecimientos que las distribuyan como sucede en Alemania, Irlanda, Israel o Reino Unido, hasta la prohibición total de la que Bangladesh fue pionera
en 2002, y la siguieron Sudáfrica, la ciudad estadounidense de San Francisco, China, México e Italia.

Alternativas a la bolsa de un solo uso
La bolsa de plástico reutilizable es la mejor alternativa a la bolsa de un solo uso. Está fabricada en polietileno como las de un solo uso pero incluye en su composición al menos un 15 por 100 de material reciclado, emplea tintas no tóxicas en su fabricación, es 100 por 100 reciclable y en su elaboración se utiliza menos agua y se emite menos CO2 que para fabricar las bolsas de un solo uso tradicionales. Como es una bolsa más grande y con el doble de espesor que las bolsas de un solo uso, resulta más resistente y se garantiza su reutilización al menos 15 veces.
Las bolsas de plástico biodegradable son otra alternativa. Sustituyen al plástico tradicional por productos naturales y renovables como la fécula de patata o el almidón de maíz. Se encuentran también en los supermercados, pero tienen un coste superior que dificulta su introducción de forma masiva.
Las bolsas fabricadas con plástico reciclado post-consumo son una alternativa que está regulada en países como Alemania, pero que en la distribución de alimentación española se ha visto frenada por las exigencias legislativas que deben cumplir los plásticos en contacto con alimentos.
Las bolsas de plástico oxo-degradables son bolsas de plástico convencional al que se aplica un aditivo para acelerar su descomposición. La repercusión en el precio final de este aditivo es mínima, pero no existe en la actualidad una normativa de uso que las legitime como alternativa.
Las bolsas de rafia fabricadas mayoritariamente a partir de polipropileno trenzado son bolsas de gran tamaño, que por su resistencia y durabilidad garantizan su reutilización, pero al estar fabricadas con distintos tipos de materiales plásticos, su reciclado es más complicado.

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